Tlahtolin ka amo miktli.

"Tlahtolin ka amo miktli, za kochi. Ueliui ieualiztli, uan in tlaltikpac imachtiaz kakiz..." (La palabra no está muerta, solo duerme. Pronto se levantará, y el mundo se enseñará a escucharla...) Jhavi.

lunes, 13 de junio de 2011

¡¡ JAVIER CONTRERAS ESTRENA PÁGINA !!



Hola seguidores de LA PALABRA DORMIDA:


              Debido al interés mostrado de parte de todos ustedes, ahora tengo más espacio de comunicación para ofrecerles. Es un honor como creativo presentarles:
          Del YO al NOSOTROS la nueva página web de JAVIER CONTRERAS. 


 www.javiercontreras.jimdo.com 


      "Un espacio donde podrás descubrir y adentrarte en un mundo pictórico lleno de imágenes y símbolos, de significados semánticos y denotaciones alegóricas".


      Lo anterior es con la finalidad de que tú sigas participando libremente en este foro, que te animes a publicar y compartir; el nuevo espacio no terminará con éste, por el contrario servirá como plataforma , estamos creciendo, y digo estamos por que TÚ eres parte importante de este movimiento creativo.
     Aquí, encontraras los artículos que el tren de pensamientos nos vaya dictando y que tanto te gustan.
    Recuerda "trenes somos y en la vía andamos".



NOTA: La novela electrónica LOS VIAJES DE NARCO POLO continúa en su propio espacio. No te la pierdas.

martes, 7 de junio de 2011

III. Del momento en que Marco Apolinar recibió el llamado.

III.             Del momento en que  Marco Apolinar recibió el llamado.

Fueron varias semanas en las que la idea de cambiar mi vida rebotaba en mi cabeza, más bien, parecía que me perseguía; el haber visto a mi madre, frente a mí, como enojada, me hacía pensar en mi futuro, la última vez que vi esa mirada lacerante fue cuando ella estaba en su lecho de muerte, acostada, casi sin poder respirar pero con el cigarro en la mano y gritando me repetía constantemente que tenía que ser un cabrón, no como mi padre; nunca entendí eso pues a ese hombre nunca lo conocí, ella murió como elevando al cielo esa frase a manera de oración “tienes que ser un cabrón”. Las cosas debían de cambiar, eso estaba claro, pero el cómo me agobiaba, me desgastaba.

Tomé mi mochila  y puse lo necesario para salir a trabajar. Lo complicado del trabajo es aprender a empacar, cortar el papel al tamaño exacto para formar los tubos sin que estos se abran, además todos deben pesar lo mismo aunque la verdad es fácil escarbarle a uno y otro para sacar un personal.  Desde el día en que el barrio me navajeó tuve que buscar un nuevo conecte, también cambié mi zona de trabajo, el crucero ya no era seguro.  Regresé a la secundaria, era un mercado que estaba caliente, pero seguro que había ventas; hacia ya algunos años desde que dejé la escuela sin embargo siempre me mantuve al tanto del movimiento. Llegué a la esquina un poco antes de la hora de salida, era un buen horario, el turno matutino salía mientras se formaban las filas para la entrada de los del turno vespertino, un verdadero desmadre; para pasar desapercibido me había puesto mi uniforme, caminaba por las calle con mi pantalón gris de cuadros y mi suéter verde, pero en mi mochila no llevaba libros. Sonó el timbre y el tumulto se formó, me dirigí a ellos mezclándome entre la bola. Rápidamente los tubos se fueron acabando, mi mochila quedó vacía, mis bolsillos quedaron llenos, mi orgullo también, algo estaba cambiando.

Ya de camino a mi casa atravesé el tianguis del Rosarito, la sensación en mi cuerpo fue como si me llamaran, clarito escuché mi nombre “Marco, marco”, quise caminar más rápido pero me fue imposible, así que di vuelta a mi rostro y la mirada se fijó fuertemente en ella, de color negro, con el número tres en el costado izquierdo, al frente MÉXICO bordado en blanco; desde el día que atraparon a la Barbi y al J.J me prometí que tendría una camisa de esas . Saqué mis ganancias las cuales fueron canjeadas por aquella prenda, me quite el suéter verde y me puse la playera, levanté el cuello para sentirme más poderoso, besé el crucifijo y seguí caminando, realmente algo estaba cambiando.

 CONTINUARÁ...


"Sin mirar atrás"    sakushika

lunes, 23 de mayo de 2011

Los viajes de Narco Polo. II.De cómo Marco Apolinar tomó la decisión de su vida.

II. De cómo Marco Apolinar tomó la decisión de su vida. 

Ese día parecía que no iba a terminar, apenas a tres horas de haber salido del bote “por delitos contra la salud”, caminando rumbo a casa hambriento, mal dormido y con los dolores por la calentada de los polis, “que para que durmiera bien”, me encontré con “el barrio”, caminó hacia mí, me reclamó por unas dosis que según él le había robado, quise explicarle la situación en la que me encontraba, prometí que le pagaría el dinero. En este mundo debes pagar por todo, comienzas intentando comprar un toque, después de que te “chamaquean” te dan puras porquerías y como ya estas enviciado pues buscas la manera de “mejorar la calidad”; cuando menos te das cuenta ya estas vendiendo drogas para solventar tu vicio y sin saber ya entraste en el “negocio”, un negocio del cual nunca sales. Juan Bernardino alias “el barrio” era un graduado de la escuela de la calle, un adicto, una rata, nadie querría ser como él, nadie quería tener trato con él; sin embargo, todos lo buscábamos, era la manera fácil de conseguir algo, ya sea para consumo personal o para la venta, el precio era caro, no solo económicamente, siempre salías pagando de más. 

     Me habían agarrado en una esquina vendiendo “mota”, los tiras que me detuvieron, me dieron baje con todas las ganancias de ese día, después de ser fichado por tercera vez y de haber pasado treinta y seis horas encerrado, lo último que desearía era encontrarme con él.    Estaba ahí, cobrándome las dosis que le debía, no quiso escucharme, se abalanzó sobre mí, tiró al aire en un movimiento oscilatorio un navajazo; las condiciones en las que me encontraba no me permitían moverme a mis anchas, casi no pude defenderme, el arma blanca rebotó en mi brazo con el cual alcancé a cubrir mi rostro, el filo se tiño de rojo. Nunca he huido de los problemas, no soy ningún “maricón”, pero esa tarde mis piernas tomaron la decisión, el instinto de sobrevivencia me obligó a correr; afortunadamente, Bernardino estaba tan pasado que cayó a los primeros pasos quedando incapacitado para continuar la persecución.

     Al llegar a mi casa entré rápidamente a mi cuarto, tomé de abajo del catre el alcohol que ahí guardaba y le di un trago, escupí sobre la herida para limpiar el exceso de sangre, me amarré un trapo alrededor del brazo, bebí otro trago de alcohol y me recosté; ponche un toque, antes de quedarme dormido vi la imagen de mi jefecita muerta hace años y besando el crucifijo que ella me regaló decidí que todo debía cambiar.




CONTINUARÁ...






viernes, 13 de mayo de 2011

Los viajes de Narco Polo. I. Del día en que Marco Apolinar Rangel Bustamante fue apresado.



I
Del día en que Marco Apolinar Rangel Bustamante fue apresado.

El frio de las esposas era lo único que me mantenía despierto, claro además de los chingadazos que me propiciaban los agentes de la AFI cada que intentaba cerrar los ojos. La espera era larga, el dolor lo era aun más; una vez que me quitaron la venda de los ojos pude observar todo el movimiento que se daba en aquel hangar perteneciente a la PGR. De un jalón de cabellos me levantaron, con la culata en mi espalda, apresuraron mi paso…
                Frente a mi era visible ya el lugar donde seria colocado para mi presentación a los medios, una mesa con varios paquetes  conteniendo polvo blanco “al parecer cocaína” y otros más con yerba “al parecer mariguana” como dicen ellos,  ¿qué más iba a ser, harina y epazote?, eso de la cocina la verdad nunca se me dio. Al lado de mis “condimentos” pude distinguir mi cuerno de chivo, estaba ahí, brillante, con su color dorado de la chapa de oro y los diamantes que le mandé a incrustar; por un momento imaginé que la acariciaba y con mucha suavidad, apretaba el gatillo y disparaba una ráfaga de balas a todo aquello que se moviera en aquél hangar, pero no, las esposas y mis fieles guardianes me lo impedían, en medio de la situación, ese pensamiento provocó mi primera sonrisa.
                Me gusta el cinismo, lo disfruto, pero la segunda sonrisa, la que me haría famoso, más que cinismo era una sonrisa de satisfacción; ante mí, cientos de periodistas con cámaras y micrófonos esperaban obtener mi mejor ángulo. Desde atrás, antes de salir, escuché perfectamente la presentación que  el Comisionado General de la Policía Federal y el Jefe de la División Antidrogas de la Policía Federal hicieron de mi, pude escuchar mis logros, en ese momento me sentía orgulloso de mi curriculum : ” La Secretaria de Seguridad Publica Federal informa que en el marco de las acciones implementadas por el Gobierno Federal para combatir el crimen organizado, se detuvo, este sábado 6 de noviembre a Marco Apolinar Rangel Bustamante de treinta y dos años de edad alias “el Marco”, alias “el tierno”, alias ”el polito “, alias “el tres”, en la Ciudad de México…”
                 Uno a veces tiende a minimizar sus logros, pero en este caso, los míos, debían trascender, ahora estaba siendo presentado como el criminal más peligroso del momento, el jefe del cartel más importante, en este momento soy más famoso que el mismo “chapo”, soy “el más chingón”. Es en este instante en el que he decidido escribir mis memorias, narrar mis hazañas, que todos ustedes conozcan el cómo yo, Marco Apolinar Rangel Bustamante, llegué, por medio de mis acciones, a ser el jefe de jefes en un país en el que gracias a Dios todo se puede.
                Es mi turno, escoltado camino hasta el frente de la mesa, sonrío, no es cinismo, es orgullo,  ofrezco mi mejor ángulo, los flashazos rebotan en mi rostro, los reporteros se pelean por el mejor lugar, mañana estaré en todas los periódicos, en todos los canales de televisión… pronto sabrán más de mí.

Espera un nuevo capítulo cada Viernes.